Esta zona era habitada por las tribus indígenas de los tamoios y goiatacases, hasta que en el Siglo XVI comenzó a ser frecuentada por piratas y traficantes de es-clavos ingleses, franceses y ho-landeses.
La zona cobró impulso más tarde con el comercio de madera, aun-que luego se agotaron las reser-vas y los habitantes de la penín-sula se vieron obligados a volcar-se a la pesca artesanal y la caza de ballenas. Aunque mayoritaria-mente volcada al turismo, Búzios conserva hoy ese encanto de pe-queña aldea de gente que trabaja en el mar.
Claro que en algún momento se transformó en el exclusivo centro turístico. Esto ocurrió en muy po-co tiempo, y fue consecuencia de un hecho concreto. A partir de la década del 60, varias celebri-dades europeas eligieron Búzios por estar aislado de curiosos y a la vez aportar un entorno bellísi-mo. Entre estos famosos, Brigitte Bardot fue la más mentada y aso-ciada a Búzios, al punto que la pe-nínsula todavía posee la exquisi-tez de la diva.
A partir de que ella se instalara a-quí, la zona cobró fama mundial, al punto que hoy tiene unos 10 mil habitantes procedentes de todas partes del mundo, aventureros de todas las naciones que buscaban un mejor lugar donde vivir.
Y ellos mismos generaron recur-sos turísticos: hoy Búzios es un lugar muy apropiado para el turis-mo de primer nivel, esto acom-pañado por un clima muy benigno y un entorno asombroso. |